En primer lugar, que es importante mantener las promesas hechas, al menos si quieres seguir manteniendo una buena relación con esa persona. Mantener una promesa genera agradecimiento y confianza.
En segundo lugar, que no necesitas hacer un esfuerzo sobrehumano o dar mucho más de lo que has prometido porque ese "extra" no siempre es apreciado. Por tanto, si quieres sobrepasar las expectativas, hazlo motivado por la satisfacción propia pero no te enfades si la persona no muestra toda la gratitud que esperabas recibir.
¿Prefieres una sociedad justa o una sociedad generosa?
Los resultados de este estudio pueden resultar un poco extraños pero en realidad son el reflejo de una de las reglas implícitas de nuestra sociedad, lo cual se puede constatar en otro experimento igualmente interesante en el que los participantes se involucraron en un juego denominado “dictador”. En práctica, tenían el poder para castigar o premiar en función de los comportamientos de los demás en el juego.
Así, se pudo apreciar que los participantes castigaban a las personas por ser egoístas y las premiaban por ser justas y pero la generosidad pasaba más desapercibida. Y es que, al parecer, en nuestro sistema social el valor de la justicia está por encima de la generosidad. Por eso, reaccionamos de manera tan positiva cuando alguien cumple su promesa pero no nos exaltamos demasiado si va un paso más allá y se comporta de manera generosa.
Obviamente, esto no significa que ser generoso sea algo negativo, tan solo que en la jerarquía de valores sociales que muchos compartimos, le damos un mayor peso a la justicia, aunque ni siquiera seamos conscientes de ello.
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¿Qué sucede cuando se rompen las promesas?
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Oleh
Jennifer Delgado


