El gobernador peronista, aunque opositor al Gobierno de Cristina Fernández, José Manuel de la Sota, denunció que la Casa Rosada no envió refuerzos policiales. Ante la coyuntura de una ciudad sin ley, el miércoles por la mañana el gobernador cedió al chantaje y subió los salarios de la policía sin penalizar a ningún agente por dejación de funciones. Dos días después de las protestas, la Casa Rosada envió a 2.000 gendarmes nacionales a Córdoba para implantar el orden. Pero el problema no estaba ya en Córdoba sino en otras cinco provincias del país donde otros policías reclamaban también aumentos en sus salarios.
En la provincia de San Juan, la huelga de policías provocó saqueos y la suspensión del transporte público al caer la tarde del viernes. El Gobierno provincial pidió a la Casa Rosada la intervención de los Gendarmes. Y a diferencia de lo que había sucedido en la madrugada del miércoles en Córdoba, esta vez el Gobierno nacional no dudó en enviar refuerzos. En Córdoba, sin embargo, el Gobierno de Cristina Fernández escatimó la ayuda a la provincia de Córdoba bajo el pretexto de que el Gobernador De la Sota no la había reclamado por el conducto oficial correspondiente.
El viernes, los agentes de las provincias de Catamarca, San Juan, Neuquén y Río Negro comenzaron a exigir también incrementos en sus salarios bases. A medida que avanzaba la madrugada, algunos Gobiernos regionales consiguieron aplacar el conflicto cediendo ante los reclamos, pero en otros puntos continuaban las tensiones.
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La crisis provoca tensiones
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Oleh
Jennifer Delgado

